Mi Capitán


Avispero de tus venas, en tu cuerpo cicatriz.
Surtidores de la vida como fuentes circundantes,
derramándote gota a gota las arterias.

Tu rostro sereno, brillante
aleteando las edades de tus sienes alteradas,
lastres silentes de pasados evocados.
Atentas novedades de tus afanes.

Voz de mando apagada y el paso firme,
hoy vuelto ya mecánico.
Muchos soles salpicados a tu espalda
y en la frente, siete cometas nacarados.

Dos tenazas abatidas
pendientes de la cruz que te sostiene,
levantan vuelo por si solas.
Libres transportes de tus derrotas.

Cuatro azucarados pedestales te dan sustento
al vuelo y la inquietud,
a la ternura y la fortaleza.
Tres estandartes enarbolas orgulloso,
Tres batallas, tres victorias selladas de tu nombre.

Un grito conjuro pecho adentro
de tu propia patria, de tu propia militancia.

Mapa curtido, palma protegida.
Dos historias, potencias de ventrículo
que en tu entraña se acompasan.

Boca que calla. Dardos marrones parpadeando.
El ronco despecho digerido
en la ensalada de sedas y vinos viejos,
rojos y profundos.

Arrebatados linajes de los hoy de siempre
y siempre mañanas de investidura.
Siempre el genio y por siempre la figura.


.

No hay comentarios: