
I
Nuestro tiempo nos refiere.
Pálida penumbra donde yace
tu respirar entrecortado.
Navegándonos la piel a la deriva
en la calma del sueño y su extravío;
silueta horizonte, nos confunde,
nos esconde.
La extensión del silencio
nos alcanza en la caricia.
El húmedo rastro se queda.
Escarchas nuestras que nos repiten
y dan cuenta.
II
Nuestro sitio nos abarca.
Frontera flexible de latidos.
Labio costa de tus complacencias.
Mareas de luna espuma
desde tu orilla hasta mi amor
y de mi boca a tu interior.
Ola que va,
vuelta de lengua,
a tu milagrosa profundidad.
*




1 comentario:
ay MAN... que intensidad...
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